El umbral de la eternidad, de Ken Follet

Sin duda, el libro que en este 2014 me apetecía leer más que ninguno es el que hoy os traigo: El umbral de la eternidad, el esperadísimo final de la trilogía The Century sobre el siglo XX de Ken Follet. Después de más de tres intensas semanas leyéndolo con ahínco, el resultado no es tan satisfactorio como me esperaba. Durante toda su lectura he tenido sentimientos contradictorios (o mixed feelings, como le comentaba a mi amiga Goi por Twitter hace unos días). ¿Por qué? Ahora os lo explico…

El umbral de la eternidad

El umbral de la eternidad es el punto final a una trilogía que estoy segura que será de las más vendidas por muchos años. Muchos la conocéis, comenzó con La caída de los gigantes, donde Ken Follet relataba a través de varias familias repartidas por los puntos clave del planeta cómo se pasó de un régimen clasista a la democracia y al comunismo tras la Primera Guerra Mundial. Le siguió El invierno del mundo con el drama del nazismo, la consolidación del comunismo y la entrada en escena de Estados Unidos como gran potencia económica a partir de la Segunda Guerra Mundial.

Este tercer libro comienza en la década de los 60 y sigue el mismo esquema que los anteriores, contándonos los hitos históricos más relevantes hasta los años 90 a través de varias generaciones de distintas familias. Por eso, y aunque los tres libros podrían leerse de manera independiente, mi recomendación es hacerlo en orden y no leer éste sin haber empezado por el principio, porque se disfrutará mucho más y se entenderán muchas cosas que de otra forma pasarían desapercibidas.

La década de los 60 es la que más páginas ocupa de El umbral de la eternidad, como momento cumbre de la Guerra Fría. La crisis de los misiles, la invasión de la Bahía de los Cochinos o la construcción del Muro de Berlín son los puntos álgidos de la primera parte del libro. También tiene mucho espacio la lucha por los derechos civiles que hubo en Estados Unidos, la influencia de las drogas y la corriente extremadamente liberal o hippie que alcanzaría su apogeo en la década siguiente.

Todos estos hitos y los que suceden después hasta la caída del Muro de Berlín los viven en primera persona los protagonistas de este libro. En Estados Unidos, Georges Jakes, el nieto de Lev Peskhov, como miembro del gabinete de Bobby Kennedy y después como congresista; Dimka Dvorkin en la Unión Soviética será asesor del mismísimo Khrushchev y muchos años más tarde de Gorbachov; en las dos Alemanias, los descendientes de Maud y Walter (mis personajes favoritos de La caída de los gigantes), sufrirán la separación psicológica, además de física, de su familia debido al Muro de Berlín. Inglaterra, a diferencia de los otros dos libros, apenas tiene presencia en esta novela y la familia Williams la representan Dave y Evie, los hijos y nietos de Lloyd y Ethel Williams respectivamente, pero desde su vertiente artística, no política.

Aunque se mantiene el espíritu y la esencia de las dos primeras partes de la trilogía, El umbral de la eternidad me ha parecido el libro menos logrado de los tres. En primer lugar, porque no es imparcial en lo que a lo político se refiere. Estados Unidos aparece, por extensión y por comentarios del narrador omnisciente en tercera persona, como el bando bueno y la Unión Soviética como el malo. Más allá de lo que yo crea o del resultado final de la Guerra Fría, me esperaba imparcialidad, o que ésta fuera más evidente. Por otro lado, en este libro es especialmente forzado cómo los personajes están en el sitio exacto y a la hora punta cuando pasa algo que tambalea al mundo. Y de la misma forma, cómo todos -salvo la familia Franck en la Alemania del Este- consiguen éxitos profesionales al alcance de muy pocos.

Muro de Berlín
Placa indicativa del Muro en una calle de Berlín. Foto propia

Precisamente, he echado muchísimo en falta que hubiera más espacio dedicado a cómo en las dos Alemanias se vivió algo tan devastador como es el estar separadas por el Muro. Los capítulos que se desarrollan sobre esta trama son escasos y parece que pasan de puntillas por esta parte tan dramática de la Historia. Quizás lo veo así porque siempre me ha atraído este suceso histórico y no soy imparcial, pero el hecho es que ha habido ocasiones en que me ha cansado tanto foco en las discusiones políticas de los despachos de la Casa Blanca y tan poco en lo que sucedía en los hogares de los protagonistas o en la sociedad civil en general.

Aun con todo, es un libro que -a pesar de su extensión- se disfruta. Por eso, recomiendo encarecidamente leer esta trilogía, no sólo El umbral de la eternidad, y descubrir a ese otro Ken Follet que no es sólo Los pilares de la tierra. Pese a los puntos a mejorar que he nombrado y a que difiero de su objeción por narrar al más puro estilo Danielle Steel las relaciones amorosas de los protagonistas de sus libros, considero que en esta trilogía ha logrado plasmar con veracidad literaria lo que muchos libros de texto no logran: crear un auténtico interés por la Historia internacional más reciente. 

Incluyo esta lectura en los retos Novela Histórica y Keep Calm and Read in English.

22 comentarios en “El umbral de la eternidad, de Ken Follet”

  1. Esta trilogía no la he comenzado (no comienzo libros seriados hasta que está completa la serie) y mi mamá y hermana fueron el domingo a la presentación de Ken Follet que hubo por acá (nos está visitando por la FIL) y salieron encantadas queriendo leer TODO lo que ha escrito (que yo algo he leído de él, pero ellas nada). Así que será regalo para ellas estas navidades jajaja.
    Un beso,
    Ale.

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  2. Pues te parecerá raro, Inés, pero aún no me he estrenado con Ken Follett y no es porque no le tenga ganas ni miedo al número de páginas de estos volúmenes; al contrario. Espero saldar mi cuenta pendiente con este gran autor para el próximo año, pues lo que queda de este ya lo tengo prácticamente programado en cuando a lecturas se refiere. Besos.

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  3. Gracias por no poner spoilers, Inés! Aún no he comenzado a leerlo pero tengo muchísimas ganas de ponerme con él. Siento que haya sido un poco decepcionante para tí. Me da que yo voy a tener la misma sensación ya que El Invierno del Mundo me gustó menos que La Caída de los Gigantes. Lo mismo ocurrió con Un Mundo Sin Fin, para mí fue una copia de Los Pilares de la Tierra. Aunque disfruté leyéndolo le faltaba originalidad.

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    1. Eso intento siempre! No destripar ningún libro, aunque a veces es casi un imposible! Lo único que te puedo asegurar, es que El umbral de la eternidad es mucho, muchísimo mejor que Un mundo sin fin. Espero que lo disfrutes más que yo y que te animes a contar tus impresiones en tu blog 😉
      Un beso

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  4. No sé si ha salido mi comentario anterior (si es así borra este o el anterior). Venía a decir que no había empezado a leer la trilogía. Que para un autor es difícil ser imparcial, sobre todo políticamente, pero que a mí me da muchísima pereza esa idea de un EEUU en plan superheroe, el país salvador. El bueno vs el malo…

    Gracias y besos

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  5. Es verdad que nos hemos puesto de acuerdo para publicar la reseña!
    A mí me ha gustado más que a tí, sí, pero menos que los otros dos.
    También me parece que hay demasiada parte política y casi llega a cansar. No lo había pensado pero, ahora que lo dices, es cierto que la parte del muro y la división en dos de una familia, podría haberse desarrollado más. En cuanto a tema personal, probablemente, sea la más interesante de todas las historias.
    En todo caso, la trilogía es magnífica
    Besos

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  6. Ay Ken, Ken!! Me estrené sin ser nada original con ‘Los piliares de la tierra’ y me fascinó y luego leí alguno que ambientó en Afganistán, también super interesante, y de pronto llegó ‘Un mundo sin fin’ y ahí me dejó muyyyy cabreada. Es que esperaba tanto de él y me pareció flojo, flojo como hecho sin ganas.

    Así que lo tenía un poco castigado, aunque él siguiera viviendo tan happy :-D, pero esta trilogía me apetece leerla. Lástima que la tercera ya decaiga, es que qué difícil es mantener el tipo durante tanto tiempo, pero me parece que me animaré al menos con el primer libro. A ver si me reconcilio con él!

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  7. Leí el primer volumen de la trilogía, “La caída de los gigantes” y aunque no me disgustó tampoco me emocionó. Aunque hubo historias y personajes que me gustaron mucho, en general me pareció que la mayoría de los personajes, sobre todo los masculinos, estaban muy poco perfilados. Así que la segunda parte ya no la leí, y con lo que comentas de este tercer volumen y la importancia de las reflexiones políticas más allá del drama personal que supusieron muchos de los acontecimientos históricos del periodo en el que transcurre la obra, creo que por el momento “El umbral de la eternidad” no tiene sitio en mi biblioteca.
    Un beso

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    1. Vaya, no he notado esa diferencia entre los personajes masculinos y femeninos. Quizás en La caída de los gigantes Maud y Ethel tienen mucho peso, pero también Walter, ¿no crees?
      Desde luego, si como yo te interesa más lo social que lo político, creo que este libro no lo disfrutarías.
      Un beso

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  8. Ya sabes que lo estoy leyendo llevo muy poquito unas 200 páginas pero por ahora me está gustando mucho aunque sí me cansa un poco esa obsesión de Follet por que sus personajes tengan puestazos políticos. Muchos besos.

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